miércoles, 24 de julio de 2019

AGRADECER

Nada es casual.
 Las conversaciones que mantenemos,
los sueños que anhelamos,
las sonrisas que regalamos
y que nos regalan.
Cada día es un regalo
y una oportunidad para crecer y aprender.
Hoy, en una entrevista,
una mujer me agradecía el buen trato...
y la devolví que ella también me estaba tratando bien a mí,
abriéndose y dejándose conocer para que la podamos
 facilitar un poco la vida...
si es el caso.
 
 
Desde el buen trato,
desde la empatía y la construcción de una relación de ayuda,
aunque sea chica,
es desde donde, cada día, me gano la vida.
En ocasiones, me he roto en una entrevista.
Sí, lo confieso,
hay gente que me emociona, que me toca por dentro como si de una varita mágica de emociones se tratara.
Gente tan luchadora, tan peleona, tan resiliente...
que solo te cabe AGRADECER el hecho de haberos encontrado.
Hay gente también que me relata
la cárcel de su enfermedad y su discapacidad,
y desde ahí, con ell@s, a su lado,
 intento que encuentren el lado positivo de algo que, seguro, no lo tiene.
* Imagen de Cristina García Rodero
(facilitada por Francisco Jiménez Rabasco)*
 
Porque, si no, para que vale nuestra apoyo y nuestra función?
Hemos de transmitir buena vibra y optimismo,
 si no, no podríamos avanzar y seguir construyendo un mundo
un poquillo más justo y más humano para todas y todos.
Aquí, mientras el congreso debate si habrá o no Gobierno, seguimos
haciendo mundo y poniendo en práctica la justicia social.
Y desde aquí también mi homenaje a todas las personas que luchan
desde su lugar en el mundo por construir
un mundo más hermoso y con más luz.
Porque la luz
la llevamos tod@s dentro,
solo has de encontrarte con personitas
que te toquen el alma por dentro
para poder brillar y encontraros.
* Mi querido Cabo Cope y Calabardina*

lunes, 15 de julio de 2019

UN DOMINGO MIENTRAS LA CIUDAD DUERME...

Son las 8.30 de  la mañana.
Mejor no preguntar a donde voy ni de donde vengo.
Mejor nos reservamos esa información.
Madrid se despierta, despacito y con mimo.
 Suenan hierros y sonajas en la Ribera de Curtidores
camino de Cascorro,
conversaciones entre tenderos y tenderas sobre la hora del almuerzo
y si Madrid Central es o no útil.
Se huelen ya los churros en el bar de la esquina de Cascorro
con Duque de Alba.
Una mujer, envuelta en luto y rasgos morenos,
quizá gitana, coloca abanicos uno a uno en su puesto,
bien resuelta y esmerándose en cada color, en cada dibujo...
por orden niña, le dice a la nieta que hoy se levantó temprano para ayudar a su abuela.
Otra mujer mayor, pelo blanco y recogido en un moño, cuelga sus acuarelas
en la Calle San Cayetano y el Santo, que vive en Embajadores,
guía sus pasos hasta la esquina de la Ribera,
allí despliega sus encantos en forma de bailaoras de flamenco,
paisajes estrellados y lunas de las Mil y una noches...
le pregunto el precio y me dice que vuelva más tarde, que aún está colocando;
me enamoré de la viejita, tan delicada, mostrando al mundo su arte,
uno a uno vistió de color el grafiti pintado del supermercado la Plaza,
y le tapa la cara al carnicero que sonríe a sus clientes. 
 Al lado, un poco más arriba, marcos y óleos se besan
y se relacionan buscando un camino para que alguien los lleve a casa
y lucir allí empoderados y dichosos.
Subo la cuesta. Ya están montando el de las telas marroquíes
y sandalias morunas
y el olor a cuero todo lo inunda.
En el chaflán de Cascorro, ensayan los músicos de música zíngara con
chelos, violines y trompetas...
me detengo a mirarlos y pregunto a qué hora es la función...
en cuanto nos rodee más gente, me responden.
Y llego al de las camisetas de colores,
llenas de imágenes de Frida y de lucha feminista,
justo delante del Espacio de Encuentro Feminista que seguro
el nuevo gobierno querrá cerrar pronto, cerca de la calle Amazonas.
Pasando la estatua de Cascorro,
un mimo ensaya su número y los puestos de ropa usada
de dos prendas a 5,
ya tienen clientela que busca la ganga y sonríe al lograrla.
Me regalo un desayuno, en el bar del olor a churros,
regalan un zumo y la tostada sabe a gloria y multicereales.
Sentada en la terraza, observo la escena de la Cámara antigua,
vintage total, que hasta parece que viajas a otra época con el atrezzo incluido.
 
Y enfrente, fluyendo con la gente, el olor a pan recién hecho
(que sale rápido y generoso, como en la Tía Chila de Mastretta,
ese cuento de mujeres que tanto y tanto he contado...).
Poco más allá, ya en calle San Millán una pareja gitana vende flores a granel,
mientras los turistas salen perdid@s del Metro de La latina.
El Rastro, cuantos objetos, cuantos acontecimientos
y recuerdos me está evocando este paseo.
Mi niñez e infancia, mi juventud y ya mi adultez las he vivido junto a él y a sus saberes.
Sus olores, sus colores, sus sensaciones y sus gentes.
 
Son las 10 de la mañana. Ahora voy cuesta abajo y sin frenar,
recorro caminando todos los puestos a ambos lados,
 me quedo con el colorido y con mi piel,
con las pieles de las gentes que cada domingo,
amanece más temprano que nadie,
para montar este chambao prodigioso al mundo
que aún hoy arrastra a más y más turistas.
La próxima crónica a mediodía, tomando cañas y vinos
en la calle Carnero, por ejemplo.
Qué bonita la vida ¡¡¡¡

viernes, 12 de julio de 2019

LA VERDADERA REALIDAD...

"La verdadera realidad no es la que es,
sino la que está pujando por ser" Freire.
 
Esta es la frase que lee la gente cuando entra a mi
 humilde despacho cada tarde.
Hay quien se pregunta por qué tengo esa frase puesta allí,
detrasito mío.
Hay quien me plantea que está mal traducido...
hay quien asiente con la cabeza y me sonríe después.
Son detalles que observo desde el otro lado,
con mi bata blanca repleta de chapas
con mensajes potentes...
y esa es la profesional que se encuentran,
una que intenta acoger y acompañar
para que me relaten su vida y milagros,
 que haberlos haylos...
una que intenta facilitar
y a veces es puente y a veces no.
Ese es mi día a día, con su agridulce de colores
y las sonrisas de todas las personas
hermosas y bellas que me regala este curro.
 Porque conocer a tanta gente tiene su encanto,
para bien y para mal.
Porque acompañar en este trámite de la discapacidad
también es
relación de ayuda e intervención social.
Quizá mi sueño era otro.
Pero aquí y ahora y ya llevamos un tiempito largo,
este es mi lugar en el mundo (laboral)
como diría aquella mágica película de Adolfo Aristarain
que habré visto más de diez veces...
Y este lugar he logrado hacerlo mío y sentirlo
como un lugar para crecer y aprender.
!!Y desde ahí, camino cada día disfrutona de todo lo que recibo ¡¡
Gracias a la vida por tanto.