jueves, 24 de julio de 2014

NO A LA GUERRA

 John Lennon dijo: 
DAD UNA OPORTUNIDAD 
A LA PAZ. 
El conflicto palestino resuena en nuestras cabezas desde siempre. Cuando era niña, ya se hablaba de aquello y ya tengo unas cuantas vueltas al sol a mis espaldas. 
Supongo que no interesa resolver, 
que no merece la pena para los organismos internacionales...
y que nos da exactamente igual si se sigue matando la gente y sobre todo, si se violan cada día porque sí los derechos humanos, sociales, sexuales de cientos de personas. 
Verguenza debía darles a los gobiernos poderosos del mundo no intervenir y parar con la paz esta guerra. Otro mundo es posible si nos lo proponemos, 
si queremos y si nos echamos a la calle a manifestarnos...
Qué hacer cuando, por mucho que expresemos y unamos nuestras voces, quienes dirigen este balón teledirigido que a veces me parece el mundo, no desean cambiarlo. 
Me quedo con esta frase que recojo, que hila bien con el tema tratado...
En mí cabe otro mundo posible, y en tu corazón?


miércoles, 23 de julio de 2014

TRENZANDO NUESTROS CABELLOS PARA SOLVENTAR LOS DOLORES AJENOS

Un texto interesante: ya lo vi hace tiempo. 
Pero hoy me viene a cuento. 
De algún modo, trenzamos e hilvanamos la vida según vamos caminando en los distintos hilos que la conforman. A veces tensamos más esos hilos, nos sujetamos a ellos como equilibristas sobre el alambre.Otras veces los hilos se aflojan tanto que nos ponemos nervios@s porque no sabemos cómo podemos solventar las dudas, la calma y otras muchas situaciones que nos hacen sentir inseguridad. 
Acordándome de lo que está ocurriendo en Palestina, sobre todo las mujeres y los niñ@s...imagino que quizá trenzando mi cabello, se anuden todos sus problemas. Les mando mi energía cada día, no es suficiente y lo sé. Estoy preparando una entrada potente para apoyarlas, el fin de semana lo volcaremos ¡
De momento ahí os dejo este cuento, es de Paula Klung.

Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los harìa llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas,  que no se meta entre tus manos- me decía-  porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar  cuando el viento del norte pegue con fuerza.
Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.
Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña,  aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada  por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía,  siempre trenza tu tristeza…
Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello.

lunes, 21 de julio de 2014

¿SABIDURÍA INDÍGENA O SENTIDO COMÚN?

 Me pregunté esta mañana cuántas de las personas que, durante mi trayecto al trabajo, van "enganchadas" a su móvil, tablet, ipad...o mil conceptos más en los que me pierdo...iban leyendo alguna noticia sobre lo que ocurre cada día en Palestina, sobre las últimas noticias de República Centro Africana o la violencia de género que impregna cada día las páginas de los diarios internacionales. 
A menudo escucho un silbido molesto y repetitivo que irrumpe en mi concentración mientras leo. A menudo los "washapp" o como se escriba, amenizan las palabras de la gente que intenta comunicarse en el metro o que sencillamente lee o escucha sin molestar al resto. 
Sin duda alguna, a veces creo que no nos importa en absoluto lo que ocurre en la otra punta del mundo. Tan inmersos estamos en nuestra propia realidad, que el resto, mientras no nos salpique nos afecta muchísimo menos que el hecho de que esa persona a la que le acabamos de enviar un apayasa responda en menos de un segundo.
Me quedo con Rigoberta y su sabiduría indígena y cotidiana: si las cosas que ocurren no me afectan, será que no me importan. Será que la guerra es un cotidiano más sangrante y doloroso que hemos aprendido a ignorar porque sí. Si pueden lean "Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia", igual con un poquito de suerte, les remueve algo por dentro que haga que rompan su absurdo equilibrio "comunicativo". 

domingo, 20 de julio de 2014

MIS PIES DE KAMINANTA

Se pueden plantar y plantear tantas y tantas realidades nuevas como personas pisan el suelo cada día. 
Cada amanecer es una nueva oportunidad para sentirnos viv@s,
para ser mejores personas que ayer, 
para crecer y relacionarnos, amarnos, sentir con el cuerpo y el alma abierto al vaivén de la vida.
Cada vez que piso y siento el suelo bajo mis pies, experimento una serie de emociones que trato de reflejar en mi sentir cotidiano. Estas botas me recuerdan cuando tenía 18 añitos (me quedaban unos días para cumplir) y me fuí al camino de Santiago. Mis pies no resistieron, las ampollas fluyeron solitas como en el mar la espuma de las olas...hice mi propio camino interior. Que bueno fue reconocerme en mi misma, sentir que podía, que aquello era posible. Que otra forma de ver el mundo se estaba asomando a mi corazón. Desde entonces, camino con mis botas y mochila de caminanta siempre abierta a sensaciones, experiencias y personas. Desde entonces, como en el cuento de las dos Tinajas, planto flores con mis pequeñas grietas por las que voy perdiendo mi agua imperfecta. 

sábado, 19 de julio de 2014

EL SOL Y SUS AMISTADES

El sol amaneció temprano. Dio las buenas noches a la luna y a su séquito de estrellas y constelaciones para brillar por todo lo alto en el cielo, que de pronto, era solo para él. De pronto también se aburrió tanto tanto tanto, que decidió llamar a las nubes porque se sentía solo y sin inquietud. Armaron un juego en un momento: inquietar a la tierra amenazando lluvia. A lo largo del día, se plantearon varias posibilidades, hasta que por fin el viento decidió rebajar un poco el calor veraniego a l@s habitantes terrícolas y así disminuir su agobio dándoles un respiro. Poco a poco las nubes encapotaron el cielo tanto tanto tanto...que ya el sol decidió ocultarse tras una cortina de algodones dulces.