Un texto interesante: ya lo vi hace tiempo.
Pero hoy me viene a cuento.
De algún modo, trenzamos e hilvanamos la vida según vamos caminando en los distintos hilos que la conforman. A veces tensamos más esos hilos, nos sujetamos a ellos como equilibristas sobre el alambre.Otras veces los hilos se aflojan tanto que nos ponemos nervios@s porque no sabemos cómo podemos solventar las dudas, la calma y otras muchas situaciones que nos hacen sentir inseguridad.
Acordándome de lo que está ocurriendo en Palestina, sobre todo las mujeres y los niñ@s...imagino que quizá trenzando mi cabello, se anuden todos sus problemas. Les mando mi energía cada día, no es suficiente y lo sé. Estoy preparando una entrada potente para apoyarlas, el fin de semana lo volcaremos ¡
De momento ahí os dejo este cuento, es de Paula Klung.

Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.
Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…
Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario